Publicada el 27 febrero, 2007
Santuario da Nosa Señora das Ermidas

A medio camino entre Viana do Bolo y A Rúa, se encuentra el Santuario da Nosa Señora das Ermidas una construcción barroca del siglo XVIII que, situada en una profunda garganta del rí­o Bibei, entre las Sierras de Queixa, do Eixo y San Mamede, se funde en con el entorno creando un paraje de singular belleza.

Como datos de interés, cerca del Santuario hay una serie de fuentes del siglo XVIII, entre las que destaca la de la Dormida, llamada así­ por la escultura que la adorna, y antiguas casonas de piedra con tejados de pizarra.

La leyenda y la tradición hacen que As Ermidas fueran uno de los focos de la vida eremí­tica de la Tebaida Galaica. Un manuscrito existente en el archivo del Santuario, nos narra lo que dice la leyenda sobre la aparición de la imagen, haciendo referencia al inicio de la vida religiosa en la zona – alrededor del siglo Vll – que bien pudo ser fruto de la siembra fundadora de San Fructuoso. En el lugar siete ermitaños se aposentaron en siete cuevas.

Tras la invasión musulmana, la accidentada vertiente derecha del rí­o Bibei se convertirí­a en un lugar cubierto de matorrales siendo allí­ donde unos pastores alentados por los extraños bramidos que hací­a el ganado al pasar por un lugar determinado, encontraron en una cueva la imagen de Marí­a con el Niño en brazos.

La noticia corre pronto por el contorno y rápidamente es invocada para conseguir favores del Altí­simo. De este entusiasmo fervoroso surgió la necesidad de construirle una capilla en el lugar del hallazgo, esto acaecí­a hacia finales de la edad media y en ella estarí­a la imagen de manera pasajera, pues, los pueblos cercanos querí­an tener en posesión dicha imagen, por eso con frecuencia era trasladada de un pueblo a otro.

En el año 1.624 el Obispo de Astorga, D. Alonso Mexí­a de Tovar, en visita pastoral por aquellas tierras llegó a San Miguel de Vidueira, donde sufrió una repentina dolencia, que puso su vida en trance desesperado, creyó que estaba en los últimos momentos de su vida, invocó a Nuestra Señora das Ermitas. Tuvo una visión de la Madre de Dios, quien le impuso la mano sobre la frente y en el instante se sintió plenamente curado. Cuando llegó a As Ermidas reconoció que era aquella figura de Nuestra Señora la que se le habí­a aparecido. El Obispo agradecido mandó construir en honor de la Madre de Dios una amplia iglesia a la que se le unirí­a, según sus planes, una casa para el administrador y los mantenedores del culto, residencia para los prelados que fuesen en visita y un mesón para peregrinos y devotos. No llegó D. Alonso a ver concluido su proyecto, lo que hizo fue la nave central del templo actual.

La fachada del Santuario puede clasificarse como gran obra del barroco gallego. Presenta una portada enmarcada por columnas salomónicas, decoradas con vides y otros motivos; toda esta profusamente ornamentada y consta de varias imágenes. Tiene dos torres, que están divididas en cinco tramos, todos ellos diferentes. El interior alberga interesantes piezas, y retablos en los altares de las tres naves, destacando el del altar mayor, por su riqueza.

La primitiva capilla, que estaba cerca del actual Santuario, fue reconstruida en 1.697, en 1.850 estaba ruinosa y se destruyó. El motivo de aquel lamentable estado fue la piedad sencilla de sus visitantes, quienes se iban llevando como reliquia piedrecillas del peñón que la sostení­a. En su lugar para memoria se coloca un crucero, que desapareció en 1.909, cuando debido a las lluvias se desprendió una parte de la montaña que protegí­a el pueblo y el Santuario, aplastando varias casas y taponando totalmente el rí­o, así­ mismo ocasionó desgracias personales y nos privó del lugar histórico del hallazgo de la imagen. Sin embargo, esta avalancha que arrasó una gran extensión del valle, milagrosamente, respetó el Santuario, de ahí­ su fama entre los fieles de milagroso. Lo que se llamó la catástrofe de As Ermidas quedó en el recuerdo en numerosas coplas.

No se sabe durante cuanto tiempo se rindió culto a la imagen de Nuestra Señora das Ermidas en su primitiva capilla, pues, pasó a ser un lugar secundario, cuando se construyó el suntuoso templo y mejor situado, que es el actual Santuario; tampoco se sabe cuándo fue trasladada la imagen del anterior lugar de veneración.

El pasado año 2006 el Santuario da Nosa Señora das Ermidas fue declarado Bien de Interés Cultural con la categorí­a de Monumento. Decreto 75/2006

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