Primeros auxilios en la montaña: ¡Nunca salgas sin tu botiquín!
Un terreno desafiante, una caminata intensa y la posibilidad de un imprevisto. Saber cómo reaccionar y llevar el botiquín adecuado puede marcar la diferencia en tu aventura en la montaña.

Es una imagen que te puede sonar familiar si amas el senderismo: estás en medio de esa subida empinada, rodeado de un paisaje espectacular. Las nubes te rozan la piel, el aire es fresco, y la adrenalina está a tope. De repente, das un mal paso en una roca suelta y sientes un chasquido en el tobillo. ¡Ups! Podría ser una torcedura. El dolor es intenso y te preguntas cómo vas a bajar de ahí sin dar un espectáculo. ¡Ahí es donde entra en juego tu preparación! No hay nada más importante que saber actuar en estos momentos críticos y, créeme, llevar un botiquín bien surtido y conocer los básicos de primeros auxilios son cosas que te pueden cambiar la jugada cuando menos te lo esperas.
Este artículo no es solo para hacer una lista de cosas que llevar, sino para recordarte cómo la montaña, con toda su belleza, exige respeto. Saber manejar una torcedura, una ampolla o incluso una simple deshidratación es parte de ese respeto, y aquí vamos a repasar cómo actuar para que cualquier imprevisto sea solo eso, un pequeño bache en el camino.
El botiquín de primeros auxilios esencial
Piensa en un botiquín como en tu compañero de viaje. No necesitas llevar una farmacia completa, pero hay ciertos elementos que sí o sí deberían acompañarte. Si estás en una caminata larga, no tener vendas, algo para desinfectar, y algunas tiritas puede convertir una simple ampolla en una odisea de dolor. ¡Y si llevas algo para aliviar el dolor, mejor! Esa pastilla analgésica puede ser tu salvación si tu cuerpo te empieza a pasar factura.
El truco está en mantenerlo compacto, organizado y al alcance de la mano. Recuerda, no solo es importante tener el botiquín, sino saber exactamente para qué sirve cada cosa que has metido en él. Puede que te sorprenda lo útil que es tener, por ejemplo, un poco de protector solar. Una quemadura en el rostro o los labios es de las cosas que menos deseas cuando estás a 2,000 metros.
¿Qué debe llevar un botiquín de montaña?
Para empezar, piensa en un botiquín compacto y ligero, fácil de llevar en tu mochila, pero que tenga lo esencial:
- Vendas de compresión y elásticas: Para torceduras y esguinces. Ayudan a estabilizar y reducir el dolor.
- Gasas estériles y antisépticos (como clorhexidina o toallitas): Para limpiar cortes y heridas, evitando infecciones.
- Analgésicos (ibuprofeno o paracetamol): Si el dolor aparece, es mejor tener algo para mantenerlo a raya.
- Tiritas y apósitos adhesivos: Para ampollas o cortes menores. Escoge algunas resistentes al agua.
- Pinzas y tijeras pequeñas: Imprescindibles para quitar astillas o cortar gasas.
- Sales de rehidratación y sobres de glucosa: Por si la energía cae en picada o sientes que la deshidratación está al acecho.
- Protector solar y bálsamo labial: Para protegerte del sol y el viento, que en la montaña se notan más de lo que creemos.
Lesiones comunes en la montaña y cómo tratarlas
Ahora, pongámonos en situación. Estás a medio camino y, de repente, das un traspié y sientes que algo en el tobillo no está bien. El dolor te da una pista clara: es una torcedura. Aquí la clave es saber actuar rápido. El método RICE es oro en estos casos: Reposo para evitar agravar la lesión, un poco de Hielo para reducir la inflamación (¡un pañuelo mojado en el río puede servir!), Compresión para estabilizar y Elevación si logras encontrar una roca o una posición que te lo permita. Esto hará que ese dolor sea algo pasajero, y no una historia épica de sufrimiento al estilo de los viejos montañistas.
Y las ampollas… Ah, las dichosas ampollas. Esas pequeñas, casi invisibles, que aparecen de la nada y se convierten en el centro de tu universo. Si sientes ese escozor que te avisa de que una está en camino, párate, limpia la zona y coloca una gasa o un apósito antes de que la cosa se ponga fea. Nada de ignorarlas hasta que se abran. ¡Y si puedes, lleva calcetines extra! Eso marca la diferencia.
Luego está la deshidratación, silenciosa y traicionera. No esperes a sentir la sed de un desierto para beber agua. Mantente hidratado y, si el día es soleado, lleva sales de rehidratación; son pequeñas y apenas ocupan espacio, pero si te empiezas a sentir mareado o cansado sin razón aparente, pueden ser tu mejor recurso. ¡Ah, y por cierto! Unas rodajas de manzana o frutos secos también te dan ese “golpe” de energía cuando la cosa flaquea.
Y hablando de golpes de calor, no subestimes el sol de la montaña. Puedes sentir que el viento te enfría, pero el sol sigue ahí, atacando tu piel. ¿La clave? Protector solar y un buen gorro, ¡te lo agradecerás al final del día!
Lesiones comunes y tratamiento
1. Torceduras:
- Síntomas y diagnóstico: Dolor inmediato, hinchazón y dificultad para apoyar el pie o la mano afectada.
- Primeros auxilios: La regla de oro es RICE:
- Reposo: Deja de hacer lo que estás haciendo.
- Hielo: Aplica hielo (o algo frío) envuelto en una tela para reducir la inflamación.
- Compresión: Usa una venda elástica para estabilizar.
- Elevación: Mantén el miembro lesionado elevado para reducir la hinchazón.
- Prevención: Calienta bien antes de caminar y, si puedes, utiliza bastones de trekking para reducir la presión en las articulaciones.
2. Ampollas:
- Causas y tipos de ampollas: Suelen aparecer por el roce constante. Las peores son las ampollas abiertas, que además duelen el doble.
- Tratamiento: Lava y seca la zona; si la ampolla está cerrada, aplica un apósito especial para ampollas, o una gasa para proteger. Si está abierta, desinfecta bien y cubre con una gasa.
- Prevención: ¡Calcetines adecuados! Usa unos que absorban la humedad y prueba siempre el calzado antes de una salida larga.
3. Deshidratación:
- Síntomas y consecuencias: Mareo, fatiga, y en casos graves, confusión y dolor de cabeza.
- Prevención y tratamiento: Bebe agua constantemente, antes de sentir sed, y agrega sales de rehidratación si te ves muy afectado. No olvides también llevar alguna fruta o barra energética para reponer sales minerales.
4. Otras lesiones comunes:
- Cortes y abrasiones: Lava bien la zona con antiséptico y cubre con una gasa estéril.
- Picaduras de insectos: Aplica un poco de crema antihistamínica si tienes y, si no, cubre la picadura para evitar el rascado.
- Quemaduras solares: ¡Que no te engañe la frescura de la montaña! Lleva siempre protector solar de amplio espectro y aplícalo varias veces al día, especialmente en nariz, orejas y cuello.
- Hipotermia y golpe de calor: Conocer los síntomas es clave. Para la hipotermia (frío extremo y temblores), abriga a la persona y dale líquidos calientes si es posible. Para el golpe de calor (mareo, piel enrojecida), busca sombra, dale agua y enfría el cuerpo poco a poco.
Emergencias y Cómo Actuar
Hay veces que la montaña decide ponerte a prueba con algo más serio. Digamos, una caída más fuerte o una fractura. En estos casos, lo primero es mantener la calma y evaluar la situación. Si estás solo, puede ser una buena idea marcar tu posición con una aplicación móvil o algún método de geolocalización, y avisar a alguien de tu situación. Y si la cosa se pone seria, una llamada al 112 y seguir sus instrucciones al pie de la letra puede ser la diferencia entre una anécdota y una emergencia.
Para emergencias graves como una parada respiratoria, conocer la técnica básica de RCP es algo que, aunque no creas necesario, puede salvar una vida. No hace falta ser un experto, pero sí saber dónde presionar y cuántas veces; así, si llegas a necesitarlo, podrás actuar con confianza.
Las emergencias en la montaña requieren rapidez y, sobre todo, ¡sangre fría!
- Llamada de emergencia: Lleva siempre tu móvil cargado o una radio si es posible. En caso de emergencia, llama al 112 o al servicio de rescate de montaña local y proporciona tu ubicación (usa apps como Google Maps o alguna app de senderismo).
- RCP básica: Si una persona se desmaya o deja de respirar, realiza compresiones en el pecho a un ritmo de 100-120 por minuto, hasta que la ayuda llegue.
- Otras emergencias como fracturas: Mantén al herido inmóvil, improvisa una férula si puedes y evita moverlo a menos que sea estrictamente necesario.
Consejos Adicionales
Antes de que te lances al monte, revisa siempre tu equipo. Un botiquín olvidado o una cantimplora vacía pueden hacer que el mejor de los días se transforme en una pesadilla. Piensa también en formarte en primeros auxilios; un curso básico no solo es útil para la montaña, sino para cualquier situación en la que la vida decida darte una sorpresa. Finalmente, evita lesiones tomando decisiones prudentes. Es fácil dejarse llevar por la emoción, pero conocer tus límites y respetar el terreno son la verdadera clave para disfrutar de la montaña con seguridad.
Conclusión
Tener un botiquín y saber cómo usarlo no es solo precaución, es parte de la aventura. La montaña es hermosa, pero también te exige estar preparado. Así que antes de tu próxima salida, asegúrate de que no te falte nada, de que sepas qué hacer ante cualquier situación, y disfruta de cada paso sabiendo que, pase lo que pase, estás listo para enfrentarlo.